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Dinamarca

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Dinamarca es el país donde el diseño y los desarrollos más vanguardistas tienen un encanto propio. Este país aparece siempre en los primeros puestos de las listas de naciones más felices del mundo. La higiene tiene una profunda influencia en la inestimable felicidad de los locales.

Si bien muchos países son notables por la creciente brecha entre los más adinerados y los que menos tienen, Dinamarca tiene una población con una desigualdad salarial muy reducida. Este espíritu igualitario permite que lo mejor de las artes, arquitectura, comida y entretenimiento esté al alcance de todos. El carácter inclusivo del país se traduce en una gran bienvenida para el extranjero, y podremos recorrer las ciudades danesas aprovechando su moderna infraestructura o de la forma más cómoda, en bicicleta.

Dinamarca no tiene la grandeza natural de otros, pero sus paisajes son sencillos y puros, infundidos con la luz nórdica tan característica. Tales paisajes se reflejan en la filosofía del diseño danés hacia la moda, la gastronomía, la arquitectura, el mobiliario y el arte.

Copenhague es el epítome de Scandi cool. Las lámparas modernistas iluminan las nuevas mesas nórdicas, los puentes vibran con los que viajan en bicicleta y los lugareños se sumergen en vías fluviales vírgenes. Ascenderemos por la torre Christianborg, del edificio en el que tienen su sede el poder legislativo y el ejecutivo del país y podremos apreciar la vista privilegiada de la ciudad. Recomendamos un paseo en los típicos botes a través de los canales de la ciudad. Algo que no debemos perdernos es la ópera en El Teatro de la Ópera de Copenhague y el espectacular edificio modernista que la acoge.

Hay todo un universo escandinavo fuera de su capital. Visitaremos el puerto de Faaborg, gran enclave comercial en el pasado, donde los edificios siguen manteniendo los característicos tejados naranjas y luciendo un carácter medieval. Podremos visitar la Vesterporten, la única puerta que se conserva de la fortificación original de la ciudad o el campanario, el único resto que queda de la antigua iglesia de San Nicolás. Desde aquí nos dirigiremos a Ærøskøbing, un pueblo pintoresco, familiar y acogedor.

La parte más soleada de Dinamarca es Bornholm que se encuentra en el Mar Báltico. El sol y la naturaleza han condicionado esta bella isla con acantilados rocosos, bosques frondosos, playas de color blanco y una luz etérea que le otorga un espectacular entorno para los amantes de la pintura. Pocos lugares en Europa aúnan tan bien el encanto del pasado con el atrevimiento del futuro. En esta isla aparece la curiosa Svaneke, con su iglesia circular románica y la sorprendente torre de agua.

Finalizaremos nuestro viaje en el punto más septentrional de la Dinamarca continental, Skagen, que está marcado por los vientos y olas que azotan sus playas.

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